Photo by Andrew Neel on Unsplash (@andrewtneel)

Lunes 13 mayo, 9.39 de la mañana, oficina de grupo de arquitectos.

María es una joven arquitecta que ha puesto toda la ilusión y esfuerzo en un proyecto que hoy presenta junto a dos de sus jefes. Esta entusiasmada, ha llegado el gran día.
Su prioridad es que todo salga bien, que tenga todos los documentos en su iPad, e intenta estar tranquila porque sabe que de ese pre momento dependerá gran parte de su éxito.

Pero plaf se acerca Luis uno de los jefes que la acompañarán, y casi sin pausas para respirar empieza el monólogo :

María, la nombra con voz seca, rotunda y  sin un buenos días previos…

1.- Vas a cambiarte de ropa o vienes así?
2.- Con esa mesa tan desorganizada adivino que no has podido terminar el informe.
3.- Consejo importante, debes ser concisa,, recuerda que a veces es mejor estar calladita que decir tonterías.

María empieza a sentirse menos segura y comienza a cuestionarse temas que probablemente le parecieron poco relevantes hasta aquellos momentos.

Por primera vez desde que salió de casa recuerda que hoy al desayunar, se le cayó parte del café en su camisa planchada para la ocasión y cogió otra del armario.

Ella titubea en sus respuestas…

Cuando se va Luis, María se queda derrumbada.
De forma repentina hasta duda de su capacidad de sacar adelante su propuesta. Se mira al espejo y no sonríe, su ropa será inadecuada? Busca en su iPad sus notas y está tan nerviosa que no las encuentra. Esta al borde de un ataque de nervios. Resultado : No puedo.

A los pocos minutos, mientras le revolotean  los pensamientos negativos habidos y por haber, otro plaf los interrumpe, en este caso es la llegada de  Pedro, su otro jefe.
Entonces se produce una sacudida emocional totalmente productiva.
Pedro aparece risueño y empieza el efecto espejo.

Buenos días María!!!!!
Ha llegado el momento.
Estas radiante, transmites ilusión.
María sonríe y se re ilusiona.
Madre mía como se nota que has dedicado el alma al proyecto, menuda mesa,  eso me da pistas sobre tu dedicación. Hoy  lo primero es focalizar tu esfuerzo y tu mente para conseguir ese SI.

Pedro,- le pregunta María-, crees que voy adecuada para la ocasión?
Hoy al desayunar, le explica, derramé parte del café en mi camisa y tuve que elegir rápido otra.

Pedro ni se había fijado en lo que llevaba puesto María.
Pedro intenta contestarle con otra pregunta, pero no lo hace porque sabe que eso no le va a ayudar, así que se limita a decirle: Maria lo importante es que sepas comunicarles bien tu proyecto.

Mi consejo, se auténtica y  natural, HablaComoPuedas, no te quedes sin transmitir las ideas que tantas veces me has contado a mí, porque así como lo dices, con tu espontaneidad y frescura te van a querer escuchar… si o si.

María después de estas palabras siente que puede.
Esto ha sido un feedback positivo que le ha sumado una gran dosis de energía emocional. Si ahora la vierais está más alta, más erguida, sonríe más, está empoderada y preparada para comerse el mundo.
No ha sido un discurso elocuente, ni tan siquiera algo que pudiera parecerse a un discurso previo al gran momento. Sólo un checking positivo y efectivo de la situación.

¿Con que jefe te quedas?

Porque no es tanto lo que nos dicen sino como nos lo dicen.

Tal vez esa frase ya la hemos oído, tal vez incluso por eso no le prestemos la atención necesaria para darnos cuenta de que es la LLAVE Maestra de un buen clima laboral, de un aumento de producción, de una cadena de favores, de un ahora mismo  lo hago, de… algo bueno.

Pero no siempre podemos elegir el Jefe ni la situación ¿verdad?

Recordemos que no podemos elegir lo que nos pasa pero si podemos elegir como vamos a permitir que nos afecte.

Así que cuando nos encontramos con un jefe, un cliente, un  «amigo», un familiar, un… que no se ha dado cuenta que estamos estresados, sensibles, atacados, que en definitiva vamos en sandalias emocionales y que un pisotón nos va a doler,… recordemos que lo que solo vamos a permitir es darle, o la mínima  importancia, o que esa importancia sea para construir y no destruir.
Ni es bueno subvalorarnos, ni es bueno supravalorar la opinión de los demás.

Si tu crees en ti, sigue adelante, si tu deseas seguir adelante… cree en ti.